sábado, 13 de octubre de 2012

Una sola persona (Hincha de verdad)


El tipo era algo recio de carácter (por no decir un sorete) pero tenía un día a la semana, para ser más preciso dos horas cada siete días en las que era un tipazo: amable, educado, servicial, etcétera.

 Esta es la historia de Hugo Hernesto Hernández. Sí, le pusieron Ernesto con “H” para que queden como iniciales las mismas letras, lo que es la vida y las casualidades que iba a ser hincha fanático del Huracán Hostil Honda, equipo fusionado y además gerenciado por una famosa marca de motos y dispositivos para arrojar piedras y/o coquitos a pájaros y ancianas.

Él y su cuadro eran una sola persona, un amor incondicional que a pesar de ser un botón toda la semana y a la inversa de muchas personas se transformaba en un muy buen tipo dentro del Parque Huracán Hostil Honda. Todos los domingos asistía a la cancha religiosamente.  Actividad que le hizo perderse grandes eventos tales como el nacimiento de su primer y único hijo, el casamiento del mismo y el funeral de su suegra.

En el barrio, trabajo y hogar era un verdadero antipático, siempre habando en monosílabos: Si, no, té (su bebida favorita). Nadie lo soportaba, realmente amargaba la vida de todo el mundo, pelota de vecino que caía en el patio iba derecho a la parrilla para ser quemada para luego devuelta, lo mismo con las mascotas que pisaban su predio, era malo de verdad casi tan malo como Día Perfecto. Malo.

Su lugar era la cancha para ver al fusionado, que si bien nunca le dio una alegría él era feliz al extremo, llegaba y saludaba a todo el mundo, felicitaba los logros de todos, jugaba con los niños, cantaba canciones muy saludables para su cuadro y rivales, era un amor el tipo. En el entretiempo vendía rifas para ayudar al club, luego del partido juntaba uno por uno los papelitos del suelo. Un tierno de aquellos.

Al llegar a su casa después del partido su humor era otro, llegaba sin saludar, quejándose del barrio, de los vecinos, de los videos de ex presidentes en conferencias a ex alumnos, del precio de la leche, entre otras cosas. Un amargo con todas las letras con un único y verdadero amor: Huracán Hostil Honda. Para muchos un enfermo, para otros un adelantado a la época y para los demás un hincha de verdad.