jueves, 24 de febrero de 2011

El primer perdedor

   Cuenta la historia, que hace mucho pero mucho tiempo atrás. Cuándo Midachi era gracioso, Maximiliano flaco, Arturo el papá de “Maxi” simpático, Eunice talentosa y María Inés flaca…naaaah nunca fue flaca, ni cuando era un esperma. Es más en el viaje al óvulo paso por él Cóndor a comer algo.

   Hubo un hombre que ingreso a un sorteo, el sorteo de su vida y no quedó. "Ahí sí que no hay acomodo" dijo un funcionario orgulloso cuando vió que quién perdió la prueba llevaba el apellido Cristo, dicen los que saben que Priest, de nombre Judas, que se encargaba de corregir las evaluaciones, metió la mano y le vendió a Rama el pase de Cristo junto a la reforma del año noventa y seis.

    Nadie sabe si es verdad o no, esto lo pongo para llenar el tercer párrafo y dedicárselo a todos los que dijeron que no podía y que no podía y que no podía, lo estoy llenando a puro pulmón, no doy más. Con los dedos entumecidos. Cómo en una final de bolita por la de porcelana con mariposita abierta.

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