martes, 8 de noviembre de 2011

Las fábulas son así


Las fábulas son así: al lector le permite introducirse a un mundo totalmente irreal, donde lo normal escasea y la fantasía es el “leimotiv” de la obra. Esto al autor le deja escribir cualquier cosa, total es una fábula y sino pregúntale a Disney que destrozó cualquier tipo de historia para hacer siempre la misma chotada.

 La final cada vez más cerca; dos equipos calentando, hasta que el juez una mezcla de cuervo con babosa da el silbatazo inicial del partido. El balón lo toma el capitán: La oruga (jugador gordo, algo lento y ya pensando en el retiro) se la pasa al Camaleón que es y será el típico jugador que por año juega en equipos diferentes.

Los bananas gritaban por sus cuadros y los nabos alentaban a la violencia pero los botones impartían orden desde las tribunas, el partido cero a cero (menos emoción que un guión de Señor y señora Camas) Los perejiles relatando el partido y ya asqueados por el mal juego, hasta que el hábil camaleón se tira en el área, el Cuervo-Babosa compra y cobra  penal.

Los nabos enojadísimos empiezan a tirar piedras a la tribuna y comienza el bardo, el partido se suspende unos minutos, hasta que un botón le dice al árbitro que se puede seguir. “Esto no puede ser, hay que matar a palos a los violentos” gritó un perejil que relataba el partido.

 Se retoma desde el punto de penal. Esta pronto para patear el Mago (habilidoso diez que a pesar de la edad  y su discutible conducta es figura en el cuadro) “Tiro y goool, goool, golazo” gritaban los relatores, 1 a 0 el partido, el Caballo rival protesta y ve la roja. Final del partido tenemos un campeón,  los bananas festejan, los nabos se pelean entre ellos y los perejiles…siguen haciendo su trabajo.



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