jueves, 17 de marzo de 2011

La cuarta del Boston

“En serio, me estás jodiendo. ¿Así que te dedicas a eso?” –dijo sorprendido, el tío del sobrino-  “Sí, tío. Esto es a lo que me dedico, nací para hacerlo, es mi vocación. De chiquito me metía en la casa de mis primos, o sea tus hijos para ver que hacían y que no, seguí a tu mujer, mi tía y fui yo el que la encontró con el otro. ¿Te acordás? Eh, eh, eeeh. – Dijo el sobrino del tío- ¡Claro que me acuerdo! ¡Guacho bobo! Es más, te agradezco pila el recordatorio. Sos más útil que el Facebook para los cumpleaños.
- Decime una cosa, ¿tus viejos saben?  -preguntó el tío, que a esta altura hacía más preguntas que el psicólogo de Antonini.-
- No, no saben nada. Es más no les digas, después se ríen de mí. -Como hacen todos con la rubia de Gran Hermano.-

El tío hizo silencio, tras la advertencia. El sobrino, agarró sus cosas, espero que su tío pague y se fue -más desorientado que lombriz en paquete de fideos- a su casa.
En el camino se cruzó a la ex novia, que volvía a su casa, tras una noche de festejos con la cuarta de Boston River. Tras ganar un difícil partido. Ahí él pensó; “Mi profesión me llevó a esto, no me puedo hacer el sota, es así. Le dedique la vida a esto, ahora que tengo, papeles por todos lados, un desorden que no puede ser.”

Todos quieren saber a qué se dedica. Ni él lo sabe. En realidad sí. No es chimentero, tampoco periodista deportivo.  -Redundancia- La cuestión es, que le dedicó toda su vida y ahí se preguntarán: ¿Qué? ¿No es un adolescente, botija, chabón, pendejo, garoto? –Buenas Cosas está trascendiendo fronteras, lo cuál explica que vamos a hablar neutro, al estilo Fox Sports Noticias- ¿No es un joven? No, no lo es, ya está grandecito, como Darío por el lateral. Por eso, si bien hay que darle de lleno, a lo que uno haga. No hay que dejar de lado las otras cosas. Sino te agarra la cuarta del Boston y le saca punta.

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