En la víspera de viernes santo, me cayó la ficha, si señor. Vivo en el país más creyente del mundo, donde Melchor y su flamate señora, se casan por iglesia y son re felices, tanto que la revista más cholula (de los sábados) le dedica una página acerca de su luna de miel. No obstante lo cual sigo mi camino y pienso en este país ejemplo de la religión, sediento de la misma. El cual se paraliza debido al jueves y al viernes santo.
En la víspera de viernes santo, me cayó la ficha. El ejemplo de los religiosos rugbiers que recordando épocas coloniales, quisieron inculcar las costumbres en otro pueblo, mediante la violación entre otras cosas (tan mal no le fue a nuestros ancestros, hoy somos el país más creyente del mundo) igual aún nadie sabe cómo fue la cosa, ni la sudafricana. Pero sea cual sea el veredicto, los señores deportistas son unos vejigas.
En la víspera de viernes santo, me cayó la ficha. ¿Por qué le cayó tal ficha, señor “escritor”? Porque estuve en la parada del ómnibus una hora y media a ver si se dignaba a venir el mal enseñado, que no vino y ni se asomó. A las doce estaba en la parada para tomar el de siempre (sea feriado, sea día hábil) y ahí me dí cuenta. “Este no pasa debido al alto calibre religioso de todos los compatriotas” pensé yo. También pensé (no tenía otra cosa para hacer durante esa hora y media) a medida que caía la noche: “¿Si me pegan un tiro en la parada mientras espero el bondi, al otro día hacen paro?”
En la víspera de viernes santo, me cayó la ficha…sea cual sea el festejo, nos importa tres carajos, lo que queremos es un ¡feriadooo!
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