"Historia basada en un hecho real" y "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia" deben ser “leimotiv” de cada especie al despertar y recibir un nuevo día. Para los optimistas uno más de vida, para los compatriotas un día menos y para los “ponjas” una ruleta de aquellas. La cuestión es que están pasando cosas en el mundo y no queda tan lejos.
El relato está dedicado a un periodista, que siempre decía la verdad pero nadie le creía. (Era menos confiable que Sergio Ramos cargando un trofeo) Un día se animó a decir que: Peñarol clasificó a la Copa Libertadores y nadie le creyó, lo mismo le sucedió, cuando dijo que: Carrasco, sería el técnico de Nacional. Lo cual era increíble, debido a que fue crucificado por salir a ganar un partido (¿Cultura Nacional?).
Nuestro amigo periodista, que en realidad no tiene amigos ya que por decir la verdad y no ser creíble nadie lo quiere. Cuando intentó contraer matrimonio dijo: “Sí, acepto” y el sacerdote de turno le contestó: “¡Mentira! Usted, no acepta nada, irresponsable, hereje” y no se pudo casar (para muchos un suertudo). Hasta que un día se levantó de su cama y dijo: “Eureka, ya sé que hacer, voy a empezar a mentir así la gente me empieza a creer y me entraré en el corazón de cada receptor, al igual que Carballo o Waldo”
Cuando llegó a su lugar de trabajo, en el cual nadie lo quería, dijo. Tengo muchas noticias y ya que nadie las quiere leer, se las leo: “¡Extra! ¡Extra! La novia de William confesó estar perdidamente enamorada y dijo: “Lo que más me gusta de él: es su tempranera calvicie, la guita y el estatus me da igual, por no decir que me chupa un huevo, ya que soy una ´leidi´”
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