jueves, 6 de septiembre de 2012

Ever Mamao



       Ahora que me acuerdo, mientras suenan los hielos del tecito, Ever Mamao un jugador de aquellos, diez diez, ni nueve ni ocho…diez.

      Ever tenía una particularidad, sólo borracho podía jugar bien, sobrio era espantoso como corbata de Julio Ríos. Siempre se dijo que el hermano jugaba mucho mejor, pero como no tomaba, no jugaba. Siempre decía: “Sobrio juega cualquiera, ahora mamado el mejor soy yo”
    
       El dueño de la cantina del club siempre feliz de recibirlo, es que Ever ya le había pagado la educación de los hijos y la sociedad médica del cantinero y la señora. Muchos jugadores lo quisieron imitar, toditos quedaron con una cirrosis de aquellas.
    
      Ever iba tanto para adelante que un día jugó atrás del arco rival e hizo tres pases de gol. La gente lo ovacionaba, no había contratista ni dueño de boliche que no lo quisiera. Un “crá”. Se retiró del deporte porque el médico hincha del equipo rival (se supo tiempo después) le dijo que no tomara más.
    
     Gran jugador y mejor persona, ídolo de grandes y chicos. Ever Mamao el del medio de los hermanos Mamao, siempre quedará en el recuerdo. Para su partido de despedida hubo canilla libre de caña con coquitos. No hubo cristiano que no fuera a despedirlo. 

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